Las quejas y reclamaciones de los clientes son hechos normales, que deben tratarse como oportunidades de mejora.
Son positivas por ofrecernos una segunda oportunidad con ellos, y una buena gestión y resolución de las mismas, convierte al cliente en leal.
Son básicas la rapidez y la flexibilidad a la hora de atender una queja o reclamación, y hemos de ser receptivos a la información que nos proporciona el cliente y las debilidades que tenemos y él nos muestra.
Un cliente satisfecho será nuestro mejor prescriptor, uno insatisfecho nos puede provocar la pérdida de más de un cliente.
¿Y tu, estás preparado para atender y resolver cualquier reclamación de tus clientes?
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